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Los trastornos crónicos del equilibrio

Blog 31 de Octubre de 2018

Hemos pedido la realización de este post a un colega de  profesión, Rodrigo castillejos, especializado en reeducación vestibular por la universidad de la Sorbona. Realizó sus estudios de postgrado en Bruselas sobre esta materia y en la actualidad es profesor de la universidad Gimbernat y docente de monográficos para la reeducación vestibular en Fisioterapia. Su consulta, OTO BALANCE se encuentra en Madrid. Hecha esta presentación, os dejamos con él para que nos explique los trastornos crónicos del equilibrio...

Patología cardiovascular, del sistema nervioso central, metabólica, infecciosa…y principalmente del oído interno, puede producir trastornos del equilibrio y particularmente vértigo. Por ello, es necesario la  evaluación por un especialista para localizar la causa y poder establecer un tratamiento eficaz.

El vértigo es una ilusión de movimiento rotatorio que experimentan los pacientes. Puede tener diferente duración, desde segundos hasta horas e incluso días.

En la mayoría de las ocasiones el responsable es el oído interno, órgano que gestiona la información auditiva y participa activamente en el control del equilibrio.

Durante la crisis de  vértigo se produce una ilusión de movimiento rotatorio con dificultad para orientarse, que suele ir acompañado de náuseas e incluso vómitos,  produce grandes niveles de ansiedad y, en ocasiones, una vez que la crisis ha finalizado, se mantiene un sensación de inestabilidad postural que se puede manifestar como dificultad para la marcha, sensación de flotación, posición erguida con sensación de estar “empujado” hacia un lado…

Así mismo el paciente puede percibir una sensación de movimiento estando quieto, más frecuentemente ante cambios de posición de acostado a sentado, de sentado a levantado, rotación de la cabeza hacia un lado, donde el paciente percibe balanceo tras estos movimientos.

Y en ocasiones son los entornos visuales donde hay mucho movimiento (calles muy concurridas con luces, conducción nocturna…) o entornos muy estructurados (pasillo de un supermercado, suelos con dibujos complejos…) los que provocan síntomas de inestabilidad postural y náuseas.

Estos síntomas se deben en muchas ocasiones al efecto sensibilizador de las crisis vertiginosas, siendo las secuelas de las múltiples crisis.

Tratemos de explicarlo mediante un ejemplo. Si una persona se pega un martillazo en el dedo gordo, se produce daño en el tejido implicando, y una respuesta en forma de dolor e inflamación. La zona donde se ha recibido el golpe se vuelve muy sensible, al igual que las zonas cercanas. Este mecanismo de sensibilización garantiza la cicatrización del dedo dañado.

La mayoría de la veces, si no se vuelve a recibir un impacto, la cicatrización se realizarà y el dolor e inflamación disminuirán de manera progresiva hasta desaparecer.

Imaginad que esta misma persona recibe un martillazo cada día sobre su dedo ya herido. Estos mecanismos de dolor e inflamación con objetivo de reparación del tejido pueden prolongarse en el tiempo y, una vez terminados los martillazos y la reparación del tejido de su dedo, los cambios que se han producido en su sistema del dolor, inflamatorio y auto-inmune hacen que el dolor local y en vecindad se mantenga de manera muy prolongada perdiendo la cualidad el dolor e inflamación de tipo “protector” para convertirse en una entidad por sì mismo.

Si volvemos a nuestro paciente con crisis de vértigo y con posterior sensación de inestabilidad tenemos el mismo “patrón” que para el dolor y la inflamación. Como ya hemos mencionado, las crisis actúan a modo de “martillazo” para el sistema del equilibrio produciendo sensibilización y esto se puede convertir en las causa de las quejas del paciente independientemente de la patología inicial.

De manera que en los síntomas como inestabilidad, la codificación aberrante de entornos visuales móviles, la percepción de movimiento estando estàtico… son trastornos funcionales producidos por repetidas crisis de vértigo.

La fisioterapia se ha posicionado como uno de los mejores recursos terapéuticos para su manejo y tratamiento.

Las diferentes técnicas como el abordaje cognitivo, la estimulación optocinética, la estimulación mediante realidad virtual, la posturografìa, la agudeza visual dinámica… han demostrado una alta tasa de eficacia en control y resolución de este tipo de cuadros funcionales. 

 

¡¡Gracias Rodrigo por tu aportación!!

 

 

 


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